jueves, 18 de octubre de 2007

"WE CAN BE HEROES, JUST FOR ONE DAY"


Tras haberme recuperado de la conmoción, me propongo hacer una breve reseña del acontecimiento rockero del siglo es esta Sevilla nuestra: El concierto de Héroes del Silencio del 20 de octubre pasado.

Aunque al principio cueste creerlo, nuestro ayuntamiento, siempre preocupado por mantener contentos a los fans de “Siempre Igual” (o Así, o como coño se llamen), y a los del Mani y la Pantoja, se salió por la tangente e hizo posible que el grupo maño aterrizara en el inútil Estadio Olímpico (ya sólo por esto merece la pena su construcción) y lográsemos disfrutar de la controvertida gira de reunión de los de Bunbury y Valdivia.

Y allí estábamos. Todos éramos 10 jodidos años más viejos desde su separación, pero allí estábamos. Tras el botellón (botellín, mejor dicho, por lo cervecero del caso) de rigor en los exteriores del campo, tras ver como los reventas se veían absolutamente jodidos al poner la organización unas entradas en reserva a última hora en taquilla (que se jodan muchísimo los reventas), nos dispusimos a adentrarnos a eso de las 20.40 (tarde, como siempre, como no puede ser menos en el grupo de gentuza más desorganizado que conozco: mis amigos), sólo 20 minutos antes del comienzo, en lo que, al principio, se me antojaba el Apocalipsis: 70.000 criaturitas vestidas de negro (no todas, alguna pijilla había también), esperando enfervorizadas que los de Zaragoza desatasen el caos en aquella alejada zona de la Isla de la Cartuja.

No se hicieron esperar: con puntualidad cuasi británica (no olvidemos que somos hijos de Cervantes), a eso de las 21.05, dio comienzo aquello que todos habíamos ido a buscar: un pequeño islote de rock en el inmenso océano de zafiedad que nos está ahogando día tras día. Y no defraudaron: Tras la maravillosa introducción instrumental “Song To the Siren”, desataron el infierno con la brutal “El Estanque”. No lo podíamos creer: allí estaban, 10 años después, tocando y cantando como nunca. Un Bunbury enfundado en cuero cual Bono en sus mejores tiempos, enlazaba clásico tras clásico, en un escenario que recordaba muchísimo al mítico de U2 en Zoo Tv, con múltiples pantallas de video, efectos de luz, llamaradas de fuego y cañonazos de serpentinas.

El espectáculo se trasladó durante varias canciones a un pequeño segundo escenario que se adentraba mediante una lengua entre el público, donde desgranaron el sector más tranquilo del repertorio, sorprendiendo con algunas selecciones, como la deliciosa “Apuesta por el Rock And Roll”. Al sonar los primeros acordes de “Entre Dos Tierras” se desató la locura, que retomamos con “Avalancha” o “Iberia Sumergida”. “Con Nombre de Guerra” o “Héroe de Leyenda” sonaron como nunca, con un sonido totalmente acorde a nuestra época, completamente remozadas. “Mar adentro” nos recordó a todos más de un momento de nuestras vidas, y entre todos ayudamos a “Deshacer El Mundo”.

Uno de los momentos más especiales de la noche fue cuando, tras una de las despedidas en falso del grupo, en uno de los bises, el señor Bunbury pidió a los asistentes que iluminaran el recinto con lo que tuvieran a mano: mecheros, móviles, cámaras….y así, en un inmenso mar de luces, sostenidas por 70.000 personas, en una imagen que no podré quitar nunca de mi memoria, comenzaron a sonar las primeras notas de “La Chispa Adecuada”. Impresionante.

Casi al final, subió al escenario, para gran sorpresa de melómanos (y de otros muchos que no sabían quién coño era) el mítico Phil Manzanera, ex Roxy Music, y reputado productor de, entre otros, David Gilmour de los Floyd y, como no, de Héroes del Silencio, para acompañarles a la guitarra….

Todo terminó como empezó: puntualmente, a las 2 horas y media de concierto, con unos atronadores fuegos artificiales lanzados desde el exterior del Estadio. Cuando se disipó el eco del último cohete, 70.000 almas se quedaron con una absoluta cara de gilipollas, tras haber presenciado uno de los acontecimientos musicales de nuestras vidas. Nos quedamos vacíos, con una absoluta certeza: Nunca más. No los veríamos nunca más. Era una verdadera despedida. Pero vaya despedida, caballeros.

Sirva todo esto para recordar a los que estuvieron, sobre todo a mi hermano Juan, que descubrió hace poco a los Héroes y tuvo la jodida suerte de verlos, y a todos los que no pudieron estar, en especial a dos personitas que no me quité de la cabeza en todo el concierto…las dos personitas más importantes de mi vida…mis dos niñas: Eli y Lolita. Os quiero, wish you were there.

Bueno, chavales. Cosas como estas le hacen a uno dar gracias a los dioses porque exista esta cosita tan grande que es el Rock and Roll, al que tantos amamos…y que se joda quien no sepa apreciarlo. Que grandes eran los Héroes del Silencio, que grandes son y serán. Saludos a todos.

(Para todos los que no estuvisteis, por aqui quedan unos detallitos sonoros recogidos en su concierto de Zaragoza el 12 de Octubre, enjoy!!!)






1 comentario:

Er Nasho dijo...

Sencillamente acojonante
Cierto, emotivo y sincero...
¿Qué más se le puede pedir a una crónica de un concierto de ROCK (con mayúsculas pués así fue el concierto...)?
Que esté a la altura y que destile amor por el ROCK (de nuevo con mayúsculas...) como lo hace ésta.
¡Gran Colofón!
P.D. Lástima que el link no funcione... ¡Nadie es perfecto!
Abrazos